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Pastor Rogelio Daniel Urbina / Domingo 22 Enero 2012
Colosenses 1:10-14(Nueva Traducción Viviente):10Entonces la forma en que vivan siempre honrará y agradará al Señor, y sus vidas producirán toda clase de buenos frutos. Mientras tanto, irán creciendo a medida que aprendan a conocer a Dios más y más. 11 También pedimos que se fortalezcan con todo el glorioso poder de Dios para que tengan toda la constancia y la paciencia que necesitan. Mi deseo es que estén llenos de alegría 12 y den siempre gracias al Padre. Él los hizo aptos para que participen de la herencia que pertenece a su pueblo, el cual vive en la luz. 13 Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado, 14 quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados.
Aquí vemos como dice que Cristo nos hizo “Aptos” para participar de una herencia, que le pertenece a su pueblo que vive en la “Luz”. Cristo es quien nos da dignidad. Toda persona en que Cristo mora no debe sentirse indigno. Los que están en la luz dicen que somos dignos. No se trata de lo que hagamos o de si somos bueno o malos, se trata de Cristo de lo que Él hizo.
Afuera el enemigo tratara de hacerte sentir indigno. Habrá personas hablando mal de ti, que te acusaran pero no debemos permitir que esas personas o sus comentarios nos hagan dudar. Debemos tener cuidado de esas influencia, de con quien nos relacionamos y de que escuchamos. Cristo derramo su Sangre por nosotros y esa sangre es la que nos ha hecho dignos, nos a hecho benditos.
Cuando el enemigo se quiera levantar para hacernos dudar, para hacernos volver atrás. Hay que notificarle, darle una orden en el nombre de quien nos hizo dignos. Pero necesitamos conocer principios del Reino, para notificar.
Sé que soy digno pero, ¿cuales son mis derechos legales para notificar? Gracias a Cristo somos dignos, el hizo un intercambio divino, y este intercambio nos dio derechos divinos que están inscritos en la biblia:
Isaías 53:3 (Nueva Traducción Viviente): Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó.4 Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! 5 Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados.
2 Corintios 8:9 (Nueva Traducción Viviente): 9 Ustedes conoce1n la gracia generosa de nuestro Señor Jesucristo. Aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacerlos ricos.
Gálatas 3:13 (Nueva Traducción Viviente):13 Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero».
La biblia dice que antes estábamos muertos en delitos y en pecados. Éramos pobres y malditos. Sin embargo al Cristo subirse en esa cruz se hizo maldición para hacernos bendición a nosotros. En esa cruz fue donde se hizo ese intercambio divino y fue ahí donde nos hizo dignos de ser sanos, de tener paz, de ser ricos y de no tener dolores. Ya no tenemos por qué sufrir por enfermedades, pobreza, tormento es hora de notificarle al enemigo ese intercambio divino y que ahora somos libres.
Es importante conocer nuestros derechos.
Colosenses 1:19-22 (Nueva Traducción Viviente): 19 Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo, 20 y por medio de él, Dios reconcilió consigo todas las cosas. Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra, por medio de la sangre de Cristo en la cruz. 21 Eso los incluye a ustedes, que antes estaban lejos de Dios. Eran sus enemigos, estaban separados de él por sus malos pensamientos y acciones; 22 pero ahora él los reconcilió consigo mediante la muerte de Cristo en su cuerpo físico. Como resultado, los ha trasladado a su propia presencia, y ahora ustedes son santos, libres de culpa y pueden presentarse delante de él sin ninguna falta.
Colosenses 2:14-15 (Nueva Traducción Viviente): 14 Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz. 15 De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz.
El cielo dice si te metes con ellos te metes conmigo. Es tiempo de notoficarle al enemigo y de hacer valer esos derechos divinos.
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